GESTIÓN DEL TIEMPO, PRINCIPAL RECURSO

Hace días leí, en el periódico Expansión, un artículo de Manuel del Pozo titulado «España puede aprender del milagro económico de Corea». Explicaba cómo en los 70 el 40 % de la población era analfabeta y la mayoría trabajada en la agricultura; y, hoy, están entre los 15 países más ricos del mundo y son la 6ª potencia exportadora (y, sólo tienen 10 días al año de vacaciones).

Gestión del tiempoPara llegar a la situación actual, hace 50 años se propusieron cambiar el modelo productivo, para lo cual tomaron una serie de decisiones (de largo plazo), entre ellas en el sistema educativo, que facilitó enormemente un nuevo contexto. Como contraste, en España preferimos fijarnos en la gastronomía (¡qué bien se come!), en el estilo de vida (¡como aquí no se está en ningún sitio!)…, y así nos va, esperando milagros y que los problemas se arreglen con el paso de los años …

Y, a colación, me viene a la memoria una frase que leí de Irene Villa: «si quieres cambiar el mundo hazlo con tu ejemplo y no con tu opinión». Comentario redondo que enlaza con lo anterior y con un aspecto sobre el que estoy pensando desde hace meses (referido al día a día de la pequeña empresa y el autónomo): ¿somos un país competitivo? O dicho de otro modo: ¿somos competitivos a nivel profesional individual? ¿Hay relación directa entre los problemas y nuestras capacidades personales (la esencia de lo competitivo)? En algunos temas creo que sí. Intentaré explicarme centrándome en un aspecto concreto.

Creo que hemos mejorado mucho al respecto y cada vez somos más «europeos» (sobre todo en los segmentos más cultivados), pero la falta de productividad (que es personal, como unidades productivas que somos) continúa siendo un problema histórico que condiciona la capacidad de competir del país, y nos aleja, entre otros, de los coreanos. Y, dicha capacidad está directamente relacionada con algo que podemos usar bien, mal o mejor: el tiempo, como elemento determinante y propio de las personas.

De ahí que exista una relación tan directa y crítica entre su uso del tiempo, productividad y competitividad. Y, por ello, la gestión del tiempo se configura como una cuestión clave.

gestión del tiempoNo sé si  hay aspectos genéticos, sociales e históricos, que influyen en la forma de trabajar y que condiciona nuestra capacidad para ser «personas más competitivas«, pero en España tenemos un problema con el deficiente uso del tiempo disponible. Sinceramente creo que no es pereza ni desidia: es más bien una forma de entender la vida, pero que no encaja con los «estándares de los países líderes».

No estoy hablando (sólo) de ser puntuales y serios: estoy intentando abordar la cuestión de cómo aprovechar bien nuestro principal recurso (nuestro combustible, nuestro petróleo), EL TIEMPO, cuya gestión es inherente a la naturaleza humana, y que nos iguala a nuestros congéneres en el sentido que todos tenemos el mismo (similitud de condiciones), pero cómo lo aprovechemos (junto otros y necesarios ingredientes) marcará la diferencia en términos de resultados entre unas personas y otras.

Tiempo, compromiso, objetivos, competitividad personal. Si tuviera que identificar una conclusión profesional (derivada de años de experiencia), esta sería una de las más importantes, y no sólo porque es «bueno» aprovechar el tiempo per se y sacarle jugo, sino -y sobre todo- por su relación con trabajar bien (y no «mucho»), buscando la excelencia: único modo de lograr que una ventaja competitiva personal sea también fuente de la misma en nuestra empresa, demostrando de este modo nuestro compromiso con los objetivos de la entidad, y también con el desempeño de nuestra misión personal.

gestión del tiempoEn definitiva, pretendo ir mas allá del clásico concepto de «aprovechar el tiempo», y trasladarnos al ámbito de la capacidad competitiva para abordar la misión de cada uno, aceptando que tan importantes como los «recursos financieros» lo son también otros disponibles, cuyo «abordaje» depende de la propia voluntad y responsabilidad. Por tanto, gestión del tiempo.

Intentaré aportar algunas sugerencias en este y próximos artículos (y sugiero leer un post anterior titulado «Tempus fugit»), frase latina se encuentra a menudo inscrita en los grandes relojes de péndulo. Y, en algunos de sol puede encontrarse también esta frase completa: «Tempus fugit, sicut nubes, quasi naves, velut umbra». «El tiempo vuela, como las nubes, como las naves, como las sombras».

Lograr la ventaja competitiva de gestionar mejor, es primordial para sacar adelante el negocio. Y, la fuente de la misma ha de ser necesariamente los RR.HH. (recursos humanos), las personas (nosotros incluidos), auténtica asignatura pendiente en muchas organizaciones y de la que dependerá superar las dificultades del entorno competitivo.

Si no realizamos una adecuada gestión del tiempo, el nuestro, difícilmente seremos competitivos (y no lo será nuestra empresa). Para ello, primero hay que saber aprovecharlo, enfocándolo correctamente (no se trata de «estar ocupado»), lo cual se aprende si realmente queremos.

Para abordar lo expuesto -además de aprender a decir que no muchas veces al día y tener así «el control» sobre nuestro tiempo-, hay que saber planificar (y usar la agenda), teniendo claros los objetivos diarios, que deben estar alineados con los corporativos y los personales, porque «nuestro petróleo» es un medio para alcanzarlos.

Tenemos la necesidad de hacer productivo el tiempo, en el día a día, pues cuando se va no vuelve, no es recuperable (otras cosas sí, pero él no), dificultando cumplir nuestra misión.

Espero seguir con este tema en próximas entregas. Saludos cordiales a todas y todos.

Copyright © 2014 por F. Javier Díaz
Todos los derechos reservados
 
@fjdiazconsultor
 
Post publicado en www.podemossercompetitivos.com.

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