LA SOSTENIBILIDAD EN LAS PYMES

La sostenibilidad es un tema que también deben abordar las pymes, pero que no siempre ocurre ni se traduce en nuevas estrategias de actuación, tanto por la complejidad de la cuestión como, además, por la dificultad inherente al tamaño de dichas empresas.

Y, todo debe empezar por entender bien el significado, alcance e impacto de la sostenibilidad en el devenir empresarial, sin reducirlo a «lo ecológico» pues va mucho más allá.

Sostenibilidad en las pymes

La sostenibilidad se refiere a lograr que el uso actual de recursos se haga sin comprometer que las próximas generaciones puedan continuar satisfaciendo sus necesidades, lo cual implica un equilibrio entre actividad económica, cuidado del medio ambiente y desarrollo social.

Lo que entendemos mejor es la transición energética por los riesgos climáticos y medioambientales (con su costo); pero hay mucho más porque los recursos globales del planeta son finitos, y deben poder disfrutarlos todos sus habitantes, actuales y futuros.

Cuando eso no ocurre se producen desequilibrios sociales, y aumentan los riesgos de nuevos conflictos, con su traducción económica, como cuando, por ejemplo, hay una mala cosecha agrícola que encarece los productos (y las compras).

Podríamos resumirlo así: queremos vivir mejor, que nuestros nietos puedan hacerlo y disfrutar todos del medio donde estamos, lo cual no se logra por arte de magia sino que debe «trabajarse (desarrollo)» (de ahí la «gobernanza», como luego diremos).

sostenibilidad

Sostenibilidad y desarrollo sostenible están, en consecuencia, unidos.

Y, ¿por qué una empresa debe estar preocupada por dichas cuestiones? Porque su supervivencia debe lograrse a partir de su propia sostenibilidad.

Es un enfoque cultural que de forma transversal incide en todo nuestro quehacer, y que termina teniendo un impacto económico.

Lógicamente, podemos obviarlo y pensar sólo en el desarrollo de los años que tengamos de vida. Es una opción, pero incompatible con la responsabilidad social que toda organización ha de demostrar.

Insisto: puede adoptarse o no, pero como una empresa (pyme en este caso) se desenvuelve en un entorno de complejidad creciente e interconectada, y cada vez hay más personas preocupadas por el tema (y la protección del planeta), se precisa una respuesta coherente y comprometida.

Es decir: una pyme preocupada por la sostenibilidad tendrá más apoyo social, acceso adecuado a los recursos y -en definitiva- sostenibilidad económica.

Los Objetivos ESG

Lo explicado debería ser un eje central de la RSC (responsabilidad social corporativa). Parece lógico que así sea.

Y, en términos empresariales, se concretaría en los denominados Objetivos ESG (E=ambientales, S=sociales, G= de gobernanza), proyección práctica, en dicho ámbito, de los ODS (objetivos para el desarrollo sostenible) de la ONU y de donde arranca el enfoque global.

sostenibilidad

Hablamos de un gran ecosistema, donde el hoy y el mañana no sólo están relacionados sino que, además, hay que trabajarlo para que así sea: el ingrediente «gobernanza», de gran importancia en las empresas, y que iría dirigido a hacer sostenible el sistema y sus consecuencias sociales y medioambientales.

Es una realidad que avanza muy poco a poco, pero llegará un momento en el que si no estamos preparados puede arrollarnos (en 10 a 15 años), conforme la concienciación en sostenibilidad se implante mas en los ciudadanos y sea imparable: aquí es donde las pymes tienen una severa amenaza si no se ponen las pilas.

El mundo (aunque no todo) está girando su foco hacia lo indicado, y las empresas pueden continuar enfocando la realidad diaria como siempre o hacerlo con el prisma ESG, que de una forma u otra termina traduciéndose en impacto económico y en posicionamiento estratégico.

Ejemplos prácticos

Naturgy, empresa gasística, se ha propuesto cero emisiones (objetivo E), paridad de género (S), retribuciones unidas a la cuestión (G), etc.

La contabilidad sostenible es una realidad, práctica, al integrarse la sostenibilidad en los Estados de Información no Financiera (EINF), si bien aquí el tamaño de la empresa matiza los requisitos. A nivel operativo serán necesarios establecer mecanismos de control y medida.

Y, en el ámbito energético está la decisión política de la UE para enfocar su propio futuro hacia un nuevo modelo, aunque algunos comenten que la velocidad de la transición es demasiada ambiciosa e iremos viendo si es realista, pues tiene un costo a veces no pequeño, y hay sectores donde la capacidad de competir empresarial puede verse afectada respecto terceros países.

Hay también una normativa «verde» de inversiones, que está impulsándose y que antes o después terminará siendo más general.

La idea de tener «empleados felices» es otro punto relacionado que deberemos afrontar, no sólo en términos económicos sino asegurando su calidad de vida y determinadas cuestionen.

Las pymes, en definitiva, han de enfrentarse a este cambio de cultura empresarial con medidas específicas, porque todo termina influyendo en la rentabilidad. Planteo algunos puntos concretos:

  • La contabilidad deberá cuantificar el impacto de la sostenibilidad. Asuntos como medir los riesgos climáticos y medioambientales, evaluar la huella de carbono, qué inversiones  deben abordarse con visión especifica,  y otras, pasarán a ser una realidad.
  • Asegurar con un procedimiento que las compras se ajusten, en general y en la selección de proveedores, a los criterios expuestos.
  • El clima laboral y la implicación del equipo adquiere mayor relevancia.
  • Conviene hacer un DAFO para disponer de un punto de partida. Así veremos donde están las oportunidades y amenazas.
  • Y, lo que es más importante en las pymes: la cercanía a las personas (equipo propio y clientes) es una fortaleza que podemos convertir en oportunidad, cuando el entorno nos traslade su preocupación por cuestiones medioambientales y sociales.
  • En resumen, hay dos tipos de impactos: el económico-financiero y lo relacionado con la reputación (de importancia creciente).
  • ¿Por donde empezar? Formándose en la materia, con el director general dando ejemplo, para convertir algo «abstracto» en práctico.

Importancia de la Visión

La visión (que debe ser integral) es tener claro hacia donde debemos ir, lo que queremos ser. Es la base para una dirección estratégica y precisará desplegarse con planes detallados.

sostenibilidadSi nos preocupamos por lo que nos rodea, personas y medio, estaremos en la buena dirección porque la sociedad demanda a las empresas que, además de vender productos o servicios, hagan algo más.

La sostenibilidad es un desafío. Y, de retos las pymes tienen sobrada experiencia.

Y, como dijo Christoph Schweizer, CEO de Boston Consulting Group en una entrevista concedida a Expansión, «si una empresa no apuesta por ello (la sostenibilidad) no tiene futuro».

Saludos cordiales a todas y todos.

@dirigirunapyme

Copyright © 2023 por F. Javier Díaz. Todos los derechos reservados.

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